Una batalla épica

Fue uno de esos enfrentamientos que marcaron una época. Sino el inicio, si el punto de inflexión de una rivalidad que quedaría latente en el césped de Wembley, primero, y en Old Trafford después, en una de esas finales épicas, entre barro, miradas asesinas y esfuerzos titánicos de unos jugadores dispuestos incluso a derramar sangre. Eran otras épocas, claro.

Evening Standard, 1970. Foto: Archivo Álvaro Ramírez

Era un 11 de abril de 1970, una fecha no muy típica para una final de la FA Cup. El estadio de Wembley en unas condiciones lamentables. Eran otras épocas, claro. Y también que una semana antes había tenido lugar en el mismo estadio el evento conocido como “The Horse of the Year”.

Tras vencer al Birmingham (3-0), Burnley (2-2 y 1-3), Crystal Palace (1-4), Queens Park Rangers (2-4) y Watford (1-5), el Chelsea se plantaba en la final. Dirigidos por Dave Sexton, entrenador que había comenzado su carrera en el Leyton Orient y que llevaría al Chelsea al descenso para luego entrenar al Manchester United, el equipo de Londres jugaba su tercera final de FA. Dos derrotas, contra el Sheffield United en 1915 (3-0) y contra el Tottenham en 1967 (2-1), hacían del partido algo especial. Era la necesidad de levantar un título que había alcanzado unas cuotas inimaginables de prestigio.

El rival que tenían enfrente no era precisamente el que uno desearía como enemigo. Bajo el mando de Don Revie, que había tomado las riendas del club en marzo de 1961, el Leeds United estaba viviendo su época más exitosa. Revie ascendió al equipo a Primera en 1964 y, un año después, ya era finalista de la FA. Conseguiría dos Ligas, una FA Cup, una League Cup y una Charity Shield.

El Chelsea correoso de Sexton, físico, duro, peleón. Capitaneado por Ron Harris y con jugadores que vivían cada minuto al límite como Hutchinson, Houseman, McCreadie o Peter Osgood. Y delante no precisamente unos angelitos. El equipo de Revie, conocido peyorativamente como el Dirty Leeds por su juego duro, comandado por Billy Bremner y con la fuerza de las piernas de Jack Charlton, Terry Cooper, Eddie Gray o Peter Lorimer. Dos equipos de titanes frente a frente en una final épica.

En la final de Wembley, Jack Charlton adelantó al Leeds United. Poco antes del descanso, Houseman ponía el empate a uno en el marcador. En la segunda parte ambos equipos se dejaron los goles para el final. Jones ponía 2-1 al Leeds en el 84’ y apenas dos minutos después, Hutchinson mandaba el partido a la prórroga. En el tiempo extra no hubo nada más, salvo las caras de los 100.000 espectadores que habían presenciado una batalla sin igual y que tendría un replay. Y el estado, más lamentable aún si cabía, en el que había quedado el césped de Wembley. Tanto que, el 29 de abril de 1970, el partido de desempate tuvo que jugarse en Old Trafford.

El replay levantó tanta expectación que, hasta la fecha, es una de las finales de FA con mayor audiencia televisiva. 28 millones de personas verían por televisión una batalla épica. Un partido jugado hasta sus últimas consecuencias, que superó los límites que se habían marcado en Wembley y que, años después, en 1997, fue revisado por el árbitro David Elleray, quien concluyó que en la era del fútbol moderno deberían haberse mostrado más de 20 tarjetas amarillas y 6 rojas. La entrada de Harris a Eddie Gray, las batallas entre Charlton y Osgood o las tristemente célebres patadas a Bremner. Y de Bremner al resto del mundo.

El Leeds se adelantó en el marcador como ya ocurriera en la ida con un gol de Jones. A poco más de diez minutos para el final del partido, Osgood pondría el 1-1 que llevaría el partido a la prórroga. El éxtasis se apoderaba de los aficionados del Chelsea cuando Webb anotaba el 2-1. El marcador no se movería. El Chelsea levantaba su primera FA después de una batalla titánica jugada al límite. Revie miraba a sus chicos desde el banquillo. Extasiados, sin fuerzas. Dolidos por la derrota observando como sus contrincantes celebraban un triunfo agónico después de una larga final. La final más épica de todas. La final más vista, más dura y más recordada de todas cuantas se han jugado. Revie consoloba a Bremner. Un año después, en 1971, daría la vuelta junto a él elevando la FA Cup al cielo tras vencer al Arsenal.

 @alv_var

Imagen destacada: Guardian

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