Riotinto, kilómetro cero (1ª parte)

Cada fin de semana desde agosto hasta junio, aproximadamente, tenemos un cierto cosquilleo en el estómago, y todo porque nuestro equipo de fútbol juega, pero no necesariamente tiene que ser un conjunto de la máxima división, ni tampoco el mayor de los clubs del país vecino, puede ser el equipo de barrio, en el cual estás jugando desde hace no sabes cuánto y que lucha por no ser el último en la liga de viejas glorias.

 Todo esto no sería posible si no hubiera sido por unos cuantos locos ingleses que desafiaron al rugby y crearon en un bar de la capital inglesa las reglas de lo que hoy conocemos como FÚTBOL.

Mi objetivo en este artículo es explicar el surgimiento y nacimiento del fútbol en nuestro país. Para ello tendremos que viajar hasta el sur, muy al sur, hasta Huelva. Existe una cierta disputa de donde se dio primero, si en la capital onubense o en la localidad de Riotinto. Así también ocurre con la celebración del primer partido de fútbol y de quienes disputaron dicho partido, estas cuestiones siguen siendo objeto de debate entre los expertos.

Es cierto que se han encontrado varias fotografías antiguas que sugieren que lo más probable es que se jugara en un campo cercano al lugar donde el Club Inglés de Riotinto tenía sus oficinas, en el número 2 de la Calle Sanz, junto al despacho del alcalde. Fue allí donde el club de fútbol de Riotinto reunión a sus jugadores para disputar un partido de fútbol durante las fiestas de San Roque en agosto de 1887.

No obstante, aquel primer partido en España demostró ser un acto innovador en un país que se había quedado atrás con respecto al resto de Europa. En aquella zona del sur de España, la situación había sido ruinosa hasta que un inversor inglés llegase en 1873 para explotar las minas de Riotinto, esa decisión fue la conllevaría el nacimiento del deporte que tanto adoremos hoy en día. Así también del resurgimiento tanto económico como poblacional del entorno.

 Pero volvamos a las fiestas de San Roque ya que tiene su importancia, es el patrón de los enfermos y los discapacitados, era una ocasión en la que los lugareños, a pesar de la pobreza y opresión, se permitían algo de diversión con una celebración que se prolongaba durante algo más de un par de días.

Aquella primera pachanga entre ingleses expatriados en territorio español recordaría bastante a los primeros años de fútbol popular en Inglaterra, la cuna de aquel deporte. Lo podemos comprobar en el libro Postcards from the Edge of Football, de Hunter Davies, en sus orígenes en Inglaterra los partidos de fútbol se celebraban en días de fiesta , con dos equipos formados por un número indeterminado de jugadores que intentaban llevar la pelota de un extremo de un pueblo o barrio al otro, o hasta una meta previamente acordada. “Estaba permitido pegar patadas, pelearse, saldar viejas cuentas, utilizar armas o cualquier clase de violencia, y había heridos y, a veces, hasta muertos.”

El primer partido de fútbol documentado en la historia de España cerca de las minas de Riotinto probablemente se jugó de forma parecida y si apenas reglas. Los españoles observarían a aquellos británicos que jugaron aquel partidillo como si se tratara algo de otro planeta  y los gritos  que se oían desde el terreno de juego les sonarían demasiado extraño. Pero dejo en ellos las ganas de practicar este nuevo deporte. La semana que viene tendréis la segunda parte, en la cual os trataré de explicar el proceso de aprendizaje por parte de los españoles.

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