Athletic, estadísticas y futuro

Desde hace años, en los partidos de fútbol se nos proporcionan una serie de estadísticas para tratar de buscar una correlación entre diversos hechos que ocurren en el juego y el resultado final. Se nos habla de posesión de balón, tiros a puerta, pases, kilómetros recorridos, tarjetas,…

Se intenta copiar lo que ocurre en el baloncesto (porcentajes de acierto en tiros de 1, 2 y 3 puntos, rebotes ofensivos y defensivos, personales,…). En el basket, incluso, se puntúa a cada jugador.

La diferencia está en que en el baloncesto las estadísticas sí están correlacionadas con el resultado final, y en el futbol, no. La razón es muy sencilla: en el primero, los resultados son elevados (98-90, 68-66,…), mientras que en el segundo son cortos (1-0, 0-0, 3-2). Un equipo puede estar replegado todo el partido, no tener el balón, y ganar 0-4 porque ha enganchado 4 contraataques que han cogido al rival con la defensa descolocada.

Sin embargo, en el futbol sí se pueden estudiar tendencias de un determinado periodo de tiempo para analizar un problema. Por ejemplo, en los últimos 21 enfrentamientos en Liga entre el Athletic y el Real Madrid, ha habido 3 victorias rojiblancas y un empate. El resto, victorias merengues. El acumulado en goles es 18-61 a favor de los blancos. Si sumamos los enfrentamientos que ha habido en la Copa del Rey, la cosa empeora.

Grafuco1

Me parece algo inaceptable. Lo normal es que en Chamartín gane el Madrid. Lo que ya no es (o no debería ser) tan habitual es que caigan un mínimo de 3 goles en cada enfrentamiento.

Podemos mirar otra estadística.

Grafico2

Desde 1984, el Athletic no ha ganado un solo título. Cierto es que la eliminación del derecho de retención y la Ley Bossman perjudicaron notablemente al club. Pero también es cierto que hasta 2008, año en el que Madrid y Barcelona decidieron que querían ganar todos los torneos que disputaran, ha habido campeones de todo tipo en la Copa del Rey (Mallorca, Betis, Zaragoza, Español,…). Curiosamente, el Athletic ha disputado sus últimas finales en 2009 (Copa contra el Barcelona) y 2012 (Europa League contra el Atlético y Copa contra el Barcelona), cuando más caro se ha puesto ganar.

Si las cosas no ocurren por casualidad, es evidente que algo se ha hecho mal desde el club para no haber sabido adaptarse a esos cambios y tener esa pérdida de competitividad.

Sin embargo, y a pesar de los malos resultados cosechados en septiembre (que le tienen en la cola de la clasificación, tanto en Liga como en Champions), sigo pensando que el Athletic se encuentra ante una gran oportunidad para crecer en el escalafón. Eso sí, tienen que cambiar algunas cosas.

Lo primero que hace falta es estabilidad. En el futbol han cambiado muchas cosas en los últimos 30 años. Una de las más importantes es que la mayoría de los clubes (tanto en España como en el extranjero) se han convertido en sociedades anónimas. De hecho, solo hay cuatro que no lo son: Athletic, Real Madrid, Barcelona y Osasuna. Son sociedades deportivas.

En teoría, sus socios son los propietarios, y en teoría también, cualquiera podría acceder a la presidencia. La realidad es que las cosas no son tan sencillas. La ley obliga a avalar algo más del 20% del presupuesto anual a los integrantes de la Junta Directiva. En el caso del Athletic, con una cifra que ronda los 70 millones de €, hablamos de avalar 14. En el Real Madrid, hay que cubrir 100 millones. Por lo tanto, cualquiera no puede llegar a presidente. De hecho, Florentino Pérez renueva sus mandatos sin oposición porque es muy difícil que alguien pueda hacer frente a los requisitos exigidos para poder presentarse.

Hay en Bilbao (y también lo he visto en Madrid y Barcelona) una opinión contraria a convertir al club en sociedad anónima, opinión basada en una serie de prejuicios que no son del todo lógicos. Cada forma jurídica tiene sus pros y contras. Hay fórmulas que permiten que un equipo sea una S.A. y siga estando en poder de los socios. Si hay voluntad (e inteligencia), todo es posible. Por el mismo motivo, se puede, perfectamente, seguir siendo sociedad deportiva sin que afecte a la competitividad. Lo importante no es la forma jurídica, sino la definición del proyecto.

Tal y como son las cosas hoy en día, el Athletic necesita introducir algunos cambios en la institución. El primero, y más importante, es el de la duración de los mandatos. En Bilbao, cada cuatro años hay un proceso electoral. Lo lógico es que se confronten diferentes proyectos para que los socios decidan. Sin embargo, al final influye más quién va a ser el nuevo entrenador que traiga quien gane la contienda. En un club sin proyecto es una temeridad cambiar cada cuatro años al equipo directivo.

También habría que dejar fuera de la lucha electoral el área deportiva. En una empresa normal, y sobre todo, en las PYME, cuando a una persona le nombran Director General no le dan la facultad de cambiar a su equipo directivo. Tiene que pelear con lo que hay. El entrenador cumple la función de CEO en un equipo y lo lógico es que estuviera el mayor número de años posible. Que ello no ocurra es signo de que la de asunción de responsabilidades en el fútbol brilla por su ausencia.

Algo que también es considerado un sacrilegio en Bilbao es el hecho de que el presidente del club cobre por ocupar el cargo. Y sin embargo, no cobrar no tiene mucho sentido. La responsabilidad que se tiene es muy grande, y hay un principio básico en los manuales de dirección que dice que la autoridad, la responsabilidad y la remuneración deben estar en consonancia. Hay que decidir en última instancia los fichajes o descartes que se realizan y hay que manejar un presupuesto de muchos millones de €. Si los resultados de la gestión económica son negativos, pueden ser ejecutados los avales depositados, es decir, un presidente responderá con su patrimonio personal ante esa eventualidad. Por no hablar del tiempo que hay que dedicarle (tiempo no retribuido). Y todo a cambio de algo de gloria si la pelota entra. Hay que ser un iluso para pensar que alguien se preste a asumir semejante riesgo sin obtener alguna contrapartida (y con ello no quiero insinuar que se lleven dinero a escondidas, pero es evidente que quien preside un club obtiene algo a cambio).

En mi opinión, es mejor remunerar el cargo, y en caso de que haya mala gestión, hacer asumir, de manera efectiva, las responsabilidades.

Son algunas ideas para tratar de retomar el espíritu competitivo que siempre tuvo el Athletic (y hacer que aquella famosa frase “con el Athletic los partidos no se acaban hasta que el árbitro pita el final”). Sin embargo, todo lo que veo en el terreno intelectual es desierto, un grandísimo desierto.

Foto de portada: Ane Lagerqvist

@jbasagoiti

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