El Gran Blanco que jugaba en colores

Era un auténtico placer verle jugar en Balaidos. Quizás fue una de las mejores adquisiciones que ha vivido la historia moderna del club olívico, pero, como siempre ocurre en los clubes modestos, fue efímera. Es de esos personajes que, cuando les ves sobre el césped, sabes que no durarán con tu camiseta mucho tiempo.

 
Claude Makélélé, llegó al Celta de la mano de Horacio Gómez, procedente del Olympique de Marsella, en la temporada 1998-1999 y permaneció hasta la siguiente. Era un equipo que maravillaba ya antes de la llegada del francés, dirigido por un Víctor Fernández, al que se le atribuía mucho del mérito de su juego y de sus clasificaciones para UEFA. Varios periodistas, entre los que se encuentra Antonio Saborido, de Radio Vigo, opinaban entonces, y lo siguen manteniendo, que ese equipo de ensueño al que dedicaban minutos todos los programas de fútbol de la época, jugaba de memoria y lo podría dirigir cualquiera. A Makélélé le acompañaban a su llegada, Dutruel, Michel Salgado, Óscar Vales, Djorovic, Cáceres, Karpin, Mazinho, Mostovoi, Penev y Sánchez, alineación que se sabía cualquier buen aficionado al fútbol de toque, de posesión y juego en conjunto.

 
Con el jugador de origen zaireño, se pretendía cubrir la parte del campo donde se cimentaba la contención defensiva, y, desde ahí, armar la parte creativa. Hay quien decía que era un lujo exclusivo de los aficionados celestes el poder disfrutar todos los encuentros de la dupla Makélélé-Mazinho, puro ejemplo de la entrega física, cubriendo esa parte del campo tan ancha como difícil. Pivote, medio centro defensivo, comodín… Despliegue físico y portento táctico le definían a la perfección.

 
Con él pivotando, el juego del Celta terminó de asombrar a España y Europa y, como ya hemos dicho, llegó la oferta de Madrid en el año 2000. Y al igual que ya había hecho en la temporada anterior con el defensa de Nigrán, Michel Salgado, puso toda su maquinaria financiera en la mesa del despacho de Horacio Gómez. Tras un tira y afloja por mantenerlo, este sucumbió a los 14 millones de euros y la presión del propio jugador por irse. Así comenzó una etapa en el Madrid Galáctico de Florentino, en el que siendo el menos mediático de todos, fue tal vez el alma del equipo. El hoy seleccionador nacional, Vicente Del Bosque, le guió por el mejor de los caminos, consiguiendo ni más ni menos que dos ligas, dos Supercopas de España, una Champions (la Novena), una Supercopa de Europa y una Intercontinental, que se unían a las dos Copas y Liga Francesa de su etapa con el Nantes y el Olympique.

 
Su figura y su talento, parecían difuminarse en medio de las Estrellas de la ENORME CONSTELACIÓN que Florentino había construido a base de talonario, pero muchos de los socios, aficionados y periodistas sabían que era el auténtico pulmón de ese Real Madrid, donde destacaban: Figo (fichado en el 2000), Zidane (2001) Ronaldo (2003) y un mediático David Beckam (2003). Este último, sin quererlo, propició la salida del zaireño nacionalizado francés, del club merengue, pues la elevada ficha de los Supergalácticos, hizo imposible que el club aceptase la mejora de sueldo que pedía el mediocentro, el cual tenía una de las fichas más bajas en ese momento. Además de las adquisiciones a base de millones, compartían vestuario otros ilustres del fútbol, como Roberto Carlos, Raúl, Robinho, Owen, Hierro, Míchel Salgado, y un jovencísimo (y hoy tristemente cuestionado, por sus actuaciones deportivas) Iker Casillas.

Makélélé junto a Zidane, durante su etapa en el Real Madrid

Makélélé junto a Zidane, durante su etapa en el Real Madrid

Así pues, su salida del Madrid, aunque no compartida por muchos, fue inminente, y de entre las muchas “novias” que le sedujeron, eligió la opción del Chelsea de Rainieri y posteriormente de Mourinho, por una cifra aproximada de 17 millones de libras, venta que fue calificada entonces por el sector crítico a Perez, como “Error Histórico”. Tanto es así que el club de las 10 Champions se pasó más de un lustro buscando al nuevo Makélélé sin éxito.
En Inglaterra amplió su palmarés en dos Premier, dos Copas de la Liga Inglesa, dos Community Shield, y una FA Cup. Además fue internacional con Francia en 71 ocasiones hasta que se retiró en 2011, como futbolista.

 
Mención aparte, y muy comentado en la prensa rosa en su día, le podríamos dar al apartado amoroso-sentimental, por el que fue famoso tanto en la noche viguesa como en la madrileña. Sin ir más lejos su Ferrari sufrió graves desperfectos por las calles de Vigo, en una de sus noches locas, según parece acompañado de una reputada política local,  (extremo este que no puedo confirmar, ya que la interesada no me lo ha permitido).

 
Casado en el 2004 con una modelo francesa, parece que ahí se terminó su ajetreada vida nocturna. Si alguien quiere más información, solo hay que buscar en Google. Y si tenéis mucho interés, lo trataré en profundidad en otro artículo…

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@lajugue

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