El primer derbi del Atlético Aviación

Esta misma semana, de hace setenta y cinco años, se jugó el primer derbi madrileño después de la Guerra Civil. Los protagonistas fueron el Real Madrid y el Atlético de Aviación, que midieron sus fuerzas en un mes de Octubre dibujado con trazos grises; la sociedad todavía estaba resacosa de violencia y horror, como no puede ser de otra forma tras una guerra, sobre todo si es civil. El acontecimiento no parece, en una primera indagación, particularmente interesante, pero en las siguientes líneas desempolvaremos ciertos episodios, importantes para entender nuestro fútbol, y capitales para conocer la línea vital de un club en particular: el Atlético de Madrid. Pero, para ser más precisos, recordemos de dónde renacía el Atlético Aviación y cuáles son los pilares sobre los que se construyó el el actual Atlético de Madrid.

 
En 1903 unos alumnos de la Escuela de Ingenieros crearon en Madrid un club filial del Athletic Club de Bilbao: El Athletic Club de Madrid. El nuevo club madrileño ganó adeptos y protagonismo con el paso de los años y se desvinculó del club vasco en 1921. Poco después, en 1923, inauguró el estadio Metropolitano y se hizo hueco entre los equipos punteros del panorama nacional, aunque en la temporada 1935-36 descendió en la última jornada, ante el Sevilla, con el mítico fallo de Chacho, que erró una pena máxima.
Al estallar la guerra todo cambió. Los acontecimientos deportivos se suspendieron casi en su totalidad. Tanto el Real Madrid como el Athletic de Madrid sufrieron las desgracias de la contienda: además de la baja de algunos jugadores, por exilio o por defunción, los estadios de ambos clubes quedaron inutilizados. Chamartín sirvió como cochera de camiones y autobuses, y, para colmo sus asientos de madera fueron quemados. Peor suerte corrió el Metropolitano, que fue arrasado, ya que estaba situado en la Ciudad Universitaria, una de las zonas más castigadas por los continuos enfrentamientos acontecidos en la capital.

 
Pese a que el fútbol nacional estaba en coma, durante la guerra se crearon algunos equipos militares con el fin de organizar partidos, benéficos en su mayoría. Una de estas entidades, el Club Aviación Nacional, fue fundado en 1937 en Salamanca por miembros de la 25 Unidad de Automóviles de Aviación. En 1938, tras la Batalla del Ebro, el equipo trasladó su sede a Zaragoza y ese mismo año ganó el Campeonato Regional de Aragón tras vencer al Real Zaragoza en la final (los campeonatos regionales se siguieron disputando durante la guerra). La consecución de tal título les permitió participar en la Copa del Generalísimo de 1939, en la que cayeron eliminados en cuartos de final.

 
Cuando el otoño cayó sobre España, el Aviación Nacional, compuesto por una plantilla de calidad y con futuro, no quería disolverse. Al finalizar la guerra su futuro se presentaba más bien incierto y el Athletic Club de Madrid, por su parte, estaba sumido en una crisis apuntillada por el descenso de 1936 (que acabaría por no ser válido). El Aviación buscó asociarse primero con el Real Madrid, y, después, con un club de Chamberí que militaba en Segunda División: el Nacional de Madrid. Ambos declinaron la oferta. La tercera opción fue el Athletic. Dos entidades en apuros. Dos equipos con jugadores que garantizaban competir con garantías y dignidad. Estas circunstancias culminaron con un acuerdo firmado el 4 de Octubre de 1939, día en el que ambos clubes se fusionan y crean el Athletic Aviación Club, llamado más tarde “Atlético” por la prohibición de incluir términos extranjeros en las nomenclaturas de los clubes. El Athletic Club, de Madrid, y el Aviación Nacional aportaron cada uno el cincuenta por ciento de la plantilla y el club militar, además, incorporó a su entrenador, el legendario Ricardo Zamora. El Athletic Cub mantuvo tanto el escudo, al que se le añadieron unas alas, como las franjas rojas y blancas de la indumentaria, cuyo pantalón, de color negro, pasó a ser azul, como el del Aviación.

 
Llegados a este punto, el gobierno buscaba activar el fútbol lo antes posible. Además de querer dar una imagen de normalidad a la sociedad, las alcancías de la Federación Castellana de Fútbol estaban vacías y hacía falta liquidez económica. La solución era fácil: enfrentar a los dos clubs más representativos de Madrid: el Real Madrid y el recién creado Atlético de Aviación (que mantuvo este nombre hasta 1946, cuando pasó a llamarse Atlético de Madrid).

 
El encuentro se disputó en el estadio de Vallecas y reflejó que, pese a la nueva identidad del Athletic de Madrid, la rivalidad entre ambos equipos no había disminuido ni un ápice. El partido se saldó con tres expulsados y con empate a uno en el marcador (goles de Elícegui y López Herranz). Estas cifras inauguraron los derbis madrileños de una nueva era que comenzó hace setenta y cinco años, con el humo de la dinamita todavía surcando el cielo, pero con las esperanza de alumbrar un futuro de paz en el terreno político y de gran rivalidad en el terreno de juego.

Carlos Rodriguez

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s