Ho fatto piangere il Brasile

Así titulo su autobiografía, Paolo Rossi, el fabuloso delantero italiano, que una calurosa tarde de Julio de 1982, en el antiguo estadio de Sarria, se quito la máscara de mal rendimiento y escándalos extra deportivos, que ocultaban sus excelsas cualidades como delantero centro, con un “hat-trick” que dejo a un gigante del fútbol como Brasil, probablemente con el mejor equipo que jamás presento a una copa del mundo, fuera de la misma, y sumida en una tristeza que aun hoy continua.

Aun hoy, todos nos preguntamos qué paso, para que la fiesta que tenía programada Brasil para el 12 de Julioy que todo el planeta futbolístico veía muy factible celebrarla-, recibiendo a su selección, con la cuarta copa del mundo, tuviese que ser cancelada una semana antes, dando paso a uno de los mayores funerales deportivos jamás vistos, que derivaron en una serie de cambios de consecuencias terribles para el fútbol brasileño, que aun llora esa derrota a manos de la selección “azzurra”.

En primer lugar lo que se vio aquel 5 de Julio de 1982, fue la mayor lección de estrategia  jamás dada por una selección italiana, la cual empezó desde el mismo momento en que termino su partido ante Argentina, haciendo creer al mundo que el 5-3-2 de los pupilos dirigidos por Enzo Bearzot, se situaría con un repliegue bastante bajo en el campo, planteamiento que aderezaría con varios marcajes individuales, a imagen y semejanza del partido que disputo Italia seis días antes ante Argentina. Ya desde el momento en que sonaron los himnos nacionales, se vio que nada iba a ser fácil para los sudamericanos, los capitaneados por Zoff se mantuvieron impasibles ante los imponentes cánticos de su himno por parte de los jugadores brasileños, a diferencia de lo ocurrido en Ciudad de México, hace doce años. Cuando Brasil vio que la puesta en escena italiana fue totalmente opuesta a lo que preveían, se sorprendió al no estar preparados para neutralizar la propuesta del técnico italiano. Los transalpinos abrieron bastante a sus laterales, sumándolos al centro del campo con mucha asiduidad –esta fue, la gran aportación de Bearzot al fútbol, los carrileros-, defendieron lejos de su área, no fueron para nada defensivos, y aun siendo inferiores en número y calidad sus ataques a los realizados por los brasileños, estos en todo momento apuntaron al corazón del rígido sistema defensivo brasileño.

Por su parte los de Tele Santana con su 4-3-3, cuando no tenían la pelota, se veían constantemente en inferioridad numérica en la zona ancha, con lo que unido al discreto trabajo defensivo de los delanteros brasileños, los “azzurri” crearon buenas ocasiones de gol en sus intentos ofensivos…, lo que unido a una gran confianza en sus posibilidades, y a una buena actuación individual de sus jugadores, sobretodo de algunos los más discutidos como Dino Zoff, que se jugó el tipo para cerrar algunas situaciones de riesgo para su portería, o el protagonista de nuestro artículo, que cuando nadie lo esperaba enseño al mundo sus cualidades, y cual fantasma de la opera, dejar aterrorizados a los brasileños, que finalmente no pudieron sobreponerse a sus tres goles…

Por más que los tres veces campeones, intentaron en todo momento revertir todas las dificultades, mostrando sus grandes calidades con jugadas realmente prodigiosas el conjunto europeo, dejo ver sus carencias con absoluta crudeza. Brasil tenía un gran déficit de calidad en dos puestos muy importantes, la portería y el delantero centro, mientras que Waldir Peres era un portero muy irregular como ya mostró ante la Unión Soviética, Serginho Chulapa directamente no hacía honor a la camiseta que representaba, como bien demuestra su partido, donde jamás pudo superar al elegante Fulvio Collovati. Si a esto le unimos la inconsciencia con la que encararon el trámite del partido, reflejada en la celebración del segundo empate por parte de Falcao, tras la que parecía que Brasil estaba en semifinales, cuando en realidad quedaban veinte minutos para el final y debían mínimo aguantar el empate ante un conjunto que como manifestó el desarrollo del partido, tenía un ataque muy punzante bien dirigido por Giancarlo Antognoni, y la desacertada tarde de algunos de sus mejores hombres como Zico, bien marcado por Gentile, o Junior, que tuvo responsabilidad directa en los tres goles que anoto Rossi.

Cuando Abraham Klein, árbitro israelí del choque, pito el final, el drama se apodero de los jugadores brasileños, bastaba con ver la cara desencajada de Eder cuando se retiraba a los vestuarios. Años más tarde el lateral derecho Leandro, reconoció el drama: “Aquel vestuario parecía un funeral” fueron sus palabras exactas. Esta derrota, que no fue bien digerida por el pueblo brasileño, valga como ejemplo que diez años después del partido, en Río de Janeiro, un taxista echo a Paolo Rossi de no muy buenas maneras de su taxi tras reconocerle, provoco cambios en la estructura del fútbol brasileño de muy hondo calado. Tele Santana, director técnico de la selección “canarinha” en 1986, aseguro pocos días antes del inicio del mundial de México: “He aprendido que la eliminación ante Italia en el Mundial de España se produjo por nuestra ansia ofensiva, lo que facilitó el gran contragolpe de nuestro rival. No estoy dispuesto esta vez a dar ninguna facilidad y afrontaremos los partidos con un planteamiento defensivo para no ofrecer huecos cuando intentemos el juego de creación. El fútbol de hoy ha evolucionado y en 1986 no podemos jugarles a los europeos con ventajas defensivas porque ellos son, por lo general, consumados maestros en el juego de contraataque”, los sudamericanos finalmente acabaron cayendo ante Francia en los penaltis en ese mundial. Pero no quedaron ahí los cambios, Brasil se “europeizó”, cuatro años después en 1990 con Sebastiao Lazaroni de técnico, se presento jugando con cinco defensas…

Se llevo a tal punto la europeización, que los equipos brasileños en la producción de futbolistas dejaron de lado el talento, para valorar casi en exclusividad el apartado físico. Además todos los equipos, y en todas las categorías, terminaron usando el mismo esquema táctico, un 4-2-2-2, no dejando lugar a ninguna variedad táctica que pudiera dar diversidad, aspectos que a pesar de sus buenos resultados en los años noventa, han terminado por pagar en nuestros días, dando lugar al hoy conocido como “Mineirazo”, en su duelo de semifinales del mundial 2014 ante la selección de Alemania.

Por su parte, nuestro protagonista, tras ese partido, exactamente tras el primer gol que anoto esa tarde, entro en el paraíso, como aseguro más tarde: “el primer gol (del partido ante Brasil) me abrió las puertas del paraíso” fueron sus palabras textuales, y que corroboro en lo que quedaba del mundial con cinco goles más, dos ante Brasil y Polonia, y otro más ante Alemania en la final. De hecho tras el mundial paso de villano a héroe, recordemos que dos años antes fue suspendido por el escándalo del Totonero, además cuando Bearzot le convoco para el mundial, la prensa italiana recibió con críticas muy fuertes, llegando incluso a asegurar que Rossi no les representaba como italiano, criticas que tras la primera fase arreciaron con mayor fuerza inclusive, pero ese primer gol, acabo con toda la pesadilla de Paolo. De hecho tras la final, la prensa italiana con La Gazzetta dello Sport, se trago sus palabras y le apodo “Il bambino de oro” o “Pablito”, recibió la bota y el balón de oro del mundial, fue transferido ese mismo verano a la Juventus, y meses después fue galardonado con el balón de oro del año 1982 por parte de la revista France Football, y todo porque “Ho fatto piangere il Brasile”.

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