John White, el jugador número doce

Las nubes cubren el cielo de Tottenham. Como cada domingo que los Spurs juegan en casa, la afición copa su emblemático estadio, el White Hart Lane. El partido empieza mal para los locales, que enseguida encajan un gol. La tarde es cada vez más lluviosa. Amenaza tormenta. Los aficionados más veteranos miran hacia arriba con una sonrisa en los labios. Los más jóvenes, en cambio, les observan intrigados.

Un chico le pregunta a su abuelo: “¿Por qué te ríes?, ¿No ves que vamos perdiendo?”. “Sí hijo, lo sé”, le responde el señor, que no para de mirar la gran nube gris que se aproxima. ”Hoy jugamos con doce en el campo. Hoy jugamos con “El Fantasma””, le susurra el abuelo, quien ya tiene sus ojos depositados en las pupilas de su nieto.

Este trozo de ficción, por inventado que sea, no falta a la verdad. Los seguidores del Tottenhan Hotspur F.C. no le temen ni a la lluvia, ni al viento, ni a los relámpagos. Saben que, cuando las inclemencias del tiempo depositan su ira en este barrio londinense, la visita de “El Fantasma” ayudará al equipo a conseguir la victoria. “El Fantasma” responde al nombre de John Anderson White, icono del club y uno de los mejores jugadores escoceses de todos los tiempos.

John White

John White

White nació el veintiocho de abril de 1937, en Musselburgh, Escocia. Comenzó a jugar al fútbol de forma profesional a los diecisiete años, cuando fue fichado por “Las avispas”, el Alloa Atletic. Poco después, ya en las filas del Falkirk F.C., el joven White comenzó a dar rienda suelta a su talento a golpe de velocidad y sutileza. Los clubes ingleses, siempre atentos a las jóvenes promesas que emergen en los países vecinos, pujaron por el escocés, que acabó en las filas del Tottenham. El responsable del traspaso fue otra leyenda del club londinense: “Bill” Nicholson, quien lo fichó en 1959 por veintidós mil libras. Nicholson, y los socios del Tottenhan, no sabían que la época dorada de los Spurs acaba de empezar.

Su aspecto físico no era el idóneo para el fútbol que se estilaba en la Inglaterra de aquella época; era enclenque, escuálido y no demasiado alto. El mismo Nicholson no estaba seguro de haber acertado con su fichaje, pero la calidad de White despejó cualquier tipo de duda; los desbordes por la banda derecha, la velocidad, el control del balón y las incorporaciones al ataque fueron las armas con las que el escocés lideró una plantilla que contaba con hombres tan talentosos como Cliff Jones, Bobby Smith y Jimmy Greaves. Los Spurs ganaron la liga y la FA Cup en la temporada 60-61 y se convirtieron en el primer club que conseguía ganar el doblete inglés en el siglo XX. Al terminar aquella temporada a White le empezaron a llamar “El Fantasma de White Hart Lane” por su movilidad y capacidad para encontrar espacios en las jugadas ofensivas.

El conjunto londinense siguió mostrando su valía temporada tras temporada. En 1962 volvieron a conquistar la FA Cup, y en 1963 el Tottenham logró llegar a la final de la Recopa de Europa. El rival a batir: El Atlético de Madrid, vigente campeón, quien contaba con una temible plantilla; Enrique Collar, Chuzo, Miguel Jones, Griffa, Adelardo y Jesús Glaría conformaban parte de un once de gala al que todo el mundo daba por ganador… pero los Spurs jugaron uno de los mejores partidos de su historia. Los asistentes al estadio De Kuip, Rotterdam, vieron cómo los ingleses pasaban por encima de los colchoneros, que acabaron perdiendo por un contundente 5-1. White participó de forma decisiva: dio tres asistencias y marcó un tanto.

Todo parecía ir de maravilla; White triunfaba en un equipo que, con él en la plantilla, jamás había quedado por debajo del cuarto puesto en la competición liguera. El escocés también lideraba una selección que, según Denis Law, hubiese podido ganar el mundial de 1966. Su fichaje por el Manchester United era algo más que un rumor… pero todo se truncó el 21 de julio de 1964. White se encontraba en Crew Hill, jugando una partida de golf. Una tormenta le sorprendió y, a diferencia de los que le acompañaban aquél día, continuó jugando. El destino quiso que un rayo le alcanzara. Le encontraron muerto un día después.Con él se marchó un ídolo y nació una leyenda, un fantasma que, en forma de tormenta, se viste de corto para ayudar a los suyos, a los Spurs, a conseguir la victoria.

Carlos Rodríguez

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