Baile de entrenadores

Ya se han disputado doce jornadas de Liga, y la clasificación empieza a marcar tendencias. El título se va a disputar, una vez más, entre el Real Madrid y el Barcelona. Sevilla, Atlético y Valencia están en la mejor disposición para disputar las dos plazas de Champions restantes.

Hay sorpresas, como el buen arranque de Celta y Málaga, la zona templada en la que se encuentra el Eibar, el equipo con menor presupuesto de la categoría y que juega en un campo con poco más de 5.000 localidades. Y luego, llaman la atención los flojos resultados de Athletic y Real Sociedad, aunque los leones parece que vuelven a retomar el camino que la pasada temporada les llevó a ocupar la cuarta posición, tras haber sumado 7 de los últimos 9 puntos (jugando contra rivales de la talla de Sevilla y Valencia). Si resuelve su problema de falta de gol, escalará posiciones y es fácil suponer que en la segunda vuelta estará peleando por los puestos europeos. Y la Real, es una incógnita. Tras el cese de Jagoba Arrasate y el fichaje de Moyes, veremos si el equipo confirma la reacción que tuvo contra el Atlético de Madrid (es curioso, pero los dos únicos triunfos de los donostiarras han tenido lugar ante colchoneros y merengues).

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Ferrer, durante su etapa como técnico del Córdoba

 

Y hablando de ceses, quiero centrar este artículo en los relevos que ha habido en los banquillos. Tres entrenadores han sido despedidos (el citado Arrasate, Mendilibar en el Levante y Ferrer en el Córdoba) cuando todavía no se ha cumplido un tercio de campeonato. Luis Enrique empieza a estar cuestionado en el Barcelona (aunque su puesto no está en peligro en estos momentos), y también ha habido unos cuantos comentarios y artículos en Bilbao acerca de la idoneidad de la continuación de Valverde en el banquillo rojiblanco, cuando antes del verano había preocupación por si decidía cambiar de aires e irse a ocupar la vacante que dejaba Martino en el Barcelona (que finalmente eligió a Luis Enrique). ¡De locos!

En mi opinión, un entrenador hace el papel de Consejero Delegado en una empresa. Es el encargado de sacar el máximo rendimiento a su plantilla. Es un puesto delicadísimo, y lo lógico sería que estuviera el mayor número de temporadas posible en el cargo. Sin embargo, eso que digo que tendría que ser lo lógico, es la excepción. Casos como el de Alex Ferguson en el Manchester United o Arsen Wenger en el Arsenal son poco menos que milagros. Otro signo más de la ligereza en la que se mueve, en general, el mundo del Fútbol.

Fijémonos en los tres ceses de la Liga. El Córdoba vuelve a la máxima categoría después de más de 40 años, y tras haber ganado su ascenso en el descuento en aquel play-off que jugó en Las Palmas, con un final surrealista de partido interrumpido por invasión de campo de aficionados canarios que ya celebraban el ascenso cuando quedaba minuto y medio por jugar. Con todo el lío que se montó, los andaluces aprovecharon el desconcierto local para marcar el gol que le daba su ascenso a Primera. Es decir, al Córdoba le tocó el gordo de la lotería aquella tarde. Su destino inevitable esta temporada es luchar por la permanencia. Y lo lógico es que el entrenador que consiguió la hazaña del ascenso tuviera el respaldo total de la Directiva. Un proyecto empresarial focalizado en el largo plazo para el Córdoba contemplaría la posibilidad (y la alta probabilidad) de descender, pero trabajaría en reforzar la estructura del club con el importante aumento de ingresos obtenidos esta temporada para prepararlo para un nuevo ascenso (en el caso de que se diera el peor de los supuestos). Pues no, Ferrer ya está en la calle y ha sido sustituido por Djuckic, que por cierto, no terminó la pasada temporada el encargo que le dio el Valencia.

El caso del Levante es muy parecido, con el agravante de que Mendilibar fue cesado después de haber jugado contra Real Madrid, Barcelona y Athletic en 8 jornadas, partidos donde lo más normal es perder.

Mendilibar, en su presentación como entrenador del Levante

Mendilibar, en su presentación como entrenador del Levante

Lo de la Real tiene más delito. No es que el entrenador no tuviera el respaldo de su Directiva; es que el club estaba negociando con Moyes con Arrasate de cuerpo presente.

A menudo se justifica el cese del entrenador con la manida frase de “es más fácil cambiar a uno que a once” (por los futbolistas), lo cual es una simpleza de cuidado. Normalmente, un grupo puede contaminarse por la influencia de uno o dos jugadores, algo que es fácil de detectar. El mercado de invierno es una excelente oportunidad para “ventilar” el vestuario (en el caso de que no se hayan hecho los deberes en verano). Y el resto de la plantilla, que no es tonta, toma nota de lo que ocurre si sus intereses particulares no están alineados con los del club que defienden. Pero esto es ciencia ficción. En el 99% de los casos, se corta la cabeza del entrenador.

Aunque lo mejor de todo es que los responsables de elegir y cambiar a estos entrenadores (ese magma formado por presidentes, ciertos directivos de peso en cada club y la figura de moda del Director Deportivo) rara vez suelen asumir las consecuencias de sus erróneos actos. Por eso, lanzo un pronóstico: el Eibar, si su Directiva sigue comportándose con el mismo sentido común que ha tenido hasta ahora, va a mantener la categoría. Hablaremos al final de temporada.

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@jbasagoiti

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