Samitier: El mago entre Barça y Real Madrid

El footbal gozaba ya de una gran fama en el primer tercio del siglo XX. Un nuevo espectáculo que llegaba a todas las clases sociales de la época. El “deporte rey” estaba de moda.

1919: el Futbol Club Barcelona ficha a un joven talento de 17 años procedente de Internacional a cambio de, ojo, un traje con chaleco y un reloj de esfera luminosa. Ese joven pronto se convertiría en un “niño mimado” del club. Su nombre: Josep Samitier.

Samitier era un chaval airoso, gustoso de la buena vida y la parafernalia, que sin haber llegado apenas a los 20 años, conquistó a la Ciudad Condal. Su fútbol era arte, un adelantado a su tiempo; moderno. Sus pies pegados al balón escribían poesía. De apariencia endeble, su inmenso talento  emergía de sus botas partido a partido de manera exagerada; su clase, inusual en aquella época.

La gente abarrotaba el viejo Campo de La Industria que pronto se quedaría pequeño y,  gracias a Samitier, construirían Les Corts. Mientras tanto Samitier se dedicaba a realizar regates imposibles aun por inventar. Lo soñado era una realidad para El Mago. A todas sus cualidades sumaba una lucha cuerpo a cuerpo que lo hacían un jugador único, ilusorio. Si todo ese fútbol quimérico era poco, también se le suma su capacidad goleadora: más de 300 goles con la zamarra azulgrana, el tercer máximo goleador de la historia tras Messi  y Alcántara (curiosamente Paulino Alcántara era el ídolo de Samitier).

El Hombre Langosta lograría la fama de forma muy temprana. En 1920 formaría parte de la selección española en Amberes en donde lograrían colgarse una plata olímpica.

Eran los gloriosos años 20 y la prensa comenzaba a mediatizar a los astros del balompié. Sami era un crack como, su también compañero de equipo, Ricardo Zamora: El Divino, siendo Samitier un icono de la sociedad llegando Gardel a dedicarle un tango e incluso protagonizar films como “Once pares de Botas”.

El Mago lideró al Barça a la conquista de 12 campeonatos catalanes, 5 copas de España y, sobretodo, la primera Liga Española de la historia en 1929. Era el adalid culé.

Samitier, vistiendo la zamarra blaugrana. Foto: fcbarcelona.com

Samitier, vistiendo la zamarra blaugrana. Foto: fcbarcelona.com

Corría 1932 y las arcas del club azulgrana carecían de liquidez económica. Joma Coma, presidente del club, decide entonces no renovar a su mayor figura. Para ellos se escudaban en que Pep Samitier era mayor, tenía 30 años.

Fue en ese momento cuando desde Madrid un joven Santiago Bernabéu decidió llamarle. No era la primera vez  que Bernabéu  llamaba a las puertas del F.C. Barcelona; tiempo atrás había llevado a Ricardo Zamora al Real Madrid. Así pues, a cambio de 70.000 pesetas de traspaso, 15.000 anuales por temporada más otras 1.000 mensuales,  Josep Samitier, el ídolo de Les Corts, era nuevo jugador del Real Madrid.

La Ciudad Condal sufrió todo un terremoto social: ¿Era Samitier un traidor? Los aficionados señalaron a la directiva como la verdadera culpable de la fuga del jugador.

No fueron los mejores años de Samitier en la Capital. Aun así, lograría el campeonato de Liga de 1933 y la Copa de 1934. Tras estos 2 años, decidió regresar a a Cataluña para retirarse en la selección catalana, y tras la Guerra Civil jugó en el Niza, donde se retiraría definitivamente de su carrera futbolística.

Los ídolos siempre regresan a casa, y Samitier no fue menos. Lo haría para regresar a Can Barça. Esta vez como entrenador y para dar el título de Liga de 1945. Tras este periplo por  los banquillos, pasó a formar parte de la secretaria técnica. Una vez ahí fue capaz de contratar los servicios de un futbolista repatriado y sin equipo; un tal Ladislao Kubala aterrizaba así en Barcelona.

Sami intentó abandonar definitivamente el mundo del fútbol,  pero una llamada de un buen amigo –Santiago Bernabéu- los impide. Otra vez más, como en su época de jugador, Pep Samitier recalaría de nuevo en el club merengue como secretario técnico. Hasta 1959 Samitier fue el hombre de confianza de Santiago Bernabéu y quizás uno de los artífices de la creación del genial Real Madrid de Di Stefano.

Quizá pueda interesarte: Acuerdos por Di Stefano

Ya cansado, Samitier regresó definitivamente a su hogar como asesor culé. No abandonaría más su casa hasta 1972.

El día de su funeral, Barcelona entera saltó a la calle a despedir a su jugador franquicia, aquel que dejó pequeño el Campo de la Industria. Aquel que hizo disfrutar a todos los corazones azulgranas. Delante de toda lo comitiva fúnebre, el gran amigo de Samitier lideraba su adiós: Don Santiago Bernabéu.

La grandeza del fútbol representada en un jugador. Amado e idolatrado por los seguidores del Barça, respetado por los hinchas del Real Madrid. Pep Samitier, ejemplo de futbolista amante del fútbol en su máximo esplendor.

@Oscargomesende

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s