Otra de ultras

Los grupos ultras del Atlético de Madrid y del Deportivo de La Coruña habían quedado para “confraternizar” antes de la disputa del partido que ambos equipos tenían que disputar en la mañana del 30 de noviembre. Como consecuencia de la disputa que han tenido, un aficionado del Depor ha fallecido tras haber recibido un golpe en la cabeza y haber sido arrojado al Manzanares. Cuando escribo este post, hay otros 12 heridos y 14 detenidos. El partido no se ha suspendido.

Los grupos ultra son otra de las lacras del fútbol español. Consentidos, cuando no promovidos por los directivos de los clubes, su historial de fechorías es amplio. Ir a ver un partido tendría que ser algo con lo que disfrutar, una fiesta, pero la verdad es que en muchos campos se ha convertido en una actividad de riesgo, sobre todo si se te ocurre llevar la camiseta o la bufanda de tu equipo y juegas en campo contrario.

Recuerdo que en otoño de 1993 estaba de fin de semana en Madrid coincidiendo con un Atlético-Real Madrid. Se jugaba en sábado por la noche. A las 4 de la tarde había concentración de los Ultra-Sur merengues en la Plaza de Oriente (si la memoria no me falla). Quiso la casualidad que yo estuviera de paso por allí. A esa hora estaban tranquilos, pero me impresionó lo que vi. Vestimenta, simbología fascista,… Y siempre me pregunté cómo era posible que esa gentuza tuviera acceso a los estadios. El caso es que horas más tarde iban hasta el estadio colchonero escoltados por la policía a caballo, igual que los borregos, para controlar que no hubiera incidentes. Es una curiosa comparación de lo que significan.

Era otra muestra más del cortoplacismo y la cortedad de miras de los que están al frente del fútbol español. Como eran los que más animaban tenían acceso a paquetes de entrada + viaje subvencionados casi en su totalidad. Algunos jugadores no tenían ningún reparo en hacerse fotografías con ellos o en mostrar muestras públicas de apoyo.

Joan Laporta, en el Barça, ha sido el único presidente de club que ha tenido la valentía de echarlos del estadio. Fue al inicio de su mandato, y esa acción le costó amenazas varias y algún que otro susto.

Como decía al principio, a pesar de lo ocurrido, el partido se ha jugado. La Liga de Fútbol Profesional (LFP) se excusa en que no se podido contactar a tiempo con la Federación para suspender el partido, aduciendo que es esta última institución la que tiene la potestad para tomar tal decisión. En la era de los smartphones y la hiper-conectividad no ha sido posible tomar tal decisión. ¡Inconcebible!

Debería haber sanciones fuertes para ambos equipos, ya que ambos grupos ultras estaban implicados. Esas sanciones deberían incluir cierres de campos, fuertes sanciones económicas y pérdidas de puntos. Es triste, pero ya que los dirigentes no ven urgente tomar medidas para acabar con esta lacra, no queda más remedio que llevar a cabo medidas drásticas. Funcionan. Sin embargo, este hecho repulsivo se solucionará con otro pasteleo. Al tiempo.

@jbasagoiti

Imagen destacada: Captura vídeo de los incidentes en AS.com

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