La gallina ya no pone huevos de oro

balon--644x362La Liga de las Estrellas, la Liga de las Galaxias, o simplemente La Liga… Nuestra competición ha sido distinguida con sobrenombres horteras y grandilocuentes, que pretenden demostrar su potencia. Pero, ¿qué hay detrás de todo ese oropel?

En mi anterior artículo apoyé un reparto más equitativo de los ingresos por derechos de retransmisión deportiva. Defendí esta opción como uno de los medios posibles para que los equipos con menor presupuesto pudieran armar plantillas más competitivas, lo cual habría en redundar en una mejora del espectáculo. Sin embargo, esta redistribución no sería, en última instancia, efectiva sin un control y una autogestión adecuada de dichos ingresos por parte de los clubes. Y ello, dados los antecedentes, no es un supuesto probable.

La situación actual de los clubes de fútbol de nuestra liga dista mucho de ser boyante. Hay que señalar, antes de toda explicación, que en este asunto, como en muchos otros de nuestra economía o nuestra política, falta transparencia en las informaciones y contundencia en las declaraciones. Salvo contadas ocasiones, no se suelen dar datos de la deuda de los clubes con Hacienda o con la Seguridad Social, a pesar de la importante función social que cumplen y del interés que suscita tal cuestión. Ni los Gobiernos ni las Administraciones han hecho mucho por solucionar esta falta de rigor y de datos.

Artículo relacionado: Fútbol = pan y circo (y deudas)

Haciendo una síntesis, podemos afirmar que la sólo deuda conjunta de los clubes de fútbol con Hacienda supera los 475 millones de euros, a fecha de septiembre de 2014 (fuente: diario El País y Liga de Fútbol Profesional). Unos 300 millones corresponden a clubes de Primera División. Estos totales se refieren únicamente a las deudas “reclamadas” por Hacienda a los clubes, por lo que hemos de entender que no se incluyen deudas con otras administraciones (cf. Seguridad Social) ni con particulares, empresas o trabajadores. Escalofriante.

Hay que destacar que, según estas mismas fuentes, hay varios equipos que no mantienen ninguna deuda con el Fisco. Estamos hablando de Barcelona, Real Madrid, Valencia, Villarreal, Athletic, Granada o Eibar, por hablar sólo de los de Primera. Pero tampoco queda claro si ello es así porque han pagado todas sus deudas o porque las tienen aplazadas legalmente, y en tal sentido no constan en su contabilidad como “reclamadas”. Sería muy loable que tales datos fueran directamente accesibles y estuvieran actualizados para todos los aficionados.

Resumiendo: si 7 equipos de Primera no tienen, supuestamente, deudas con Hacienda, el resto, esto es, 13 equipos, deben cada uno una media de 23 millones de euros a la Agencia Tributaria. Esto significa: 23 millones de euros de impuestos no pagados, por ingresos que SÍ se han percibido (al menos en su mayor parte, me permito presumir).

Llegados a este punto, cabe preguntarse: ¿a qué se deben estas deudas astronómicas? La respuesta no se hace esperar: a la situación económica crítica de los clubes. En efecto, según fuentes del Gobierno, el número de clubes de fútbol de las ligas BBVA, Adelante y Segunda División B en proceso concursal en agosto de 2014 era de 27. Según las cuentas anuales que deben facilitar los clubes, en la actualidad se mantendrían en situación de concurso de acreedores 7 clubes de la Liga BBVA y 11 de la Liga Adelante. Es decir: de 20 clubes de Primera, 7 están en quiebra o podrían quebrar, dada su grave situación; y por ello están intervenidos (fuente: diario Marca).

¿Dónde ha ido a parar todo el dinero que han ganado? Porque lo han ganado; si no, seguro no deberían tantos millones a Hacienda…

Hay que mirar al pasado para comprender cómo estamos ahora. ¿Cuáles han sido las razones? Hay muchas, demasiadas… Quizás cada club merezca un capítulo aparte. Pero, generalizando, las causas están ahí: la euforia de unos tiempos en que los ingresos se creían inagotables, el tirón de un deporte que se ha magnificado hasta perderse la perspectiva y el contorno de sus limitaciones; la avaricia de intermediarios, directivos, jugadores, arrimados, magnates y mangantes; la elefantiasis mediática de un espectáculo concebido como un divertimento social analgésico de más profundas preocupaciones; los tejemanejes de personajes salidos de películas del destape o de Jaimito; los errores de gestores aturdidos por la relevancia social de los resultados de sus empresas (ascensos, descensos…); la sobreexigencia de aficiones que creen encontrar en el fútbol la vía hacia una pseudorealización masiva en la busca y exaltación de superhombres de cartón piedra…

Entre todos la mataron y ella sola se murió
Los clubes deben mucho a la sociedad que los ha amamantado, que los vivifica, que los prestigia y los ceba. Lo mínimo que les podemos pedir es que cumplan con ella, a través de la forma más directa y básica de agradecimiento: pagando sus impuestos. Y ello no es posible sino manteniendo el equilibrio y la salud económica, aun a costa de sufrir reveses deportivos puntuales… Pocos hay que se atrevan a dar ese paso; y menos aún que, atreviéndose, tengan la energía, el compromiso, la visión y el talento para hacerlo sin perder eficacia deportiva. Al final, lo más fácil es seguir gastando, en la creencia absurda de que mayores inversiones traerán mejores resultados. El triste epílogo de esta huida hacia delante es el que venimos viendo tan a menudo: empresas en quiebra, jugadores en huelga, estadios que se venden para pagar deudas, mercadeo con jovencitos imberbes, y hasta soterrados líos con políticos y administraciones dirigidos a condonar deudas o recalificar terrenos…

¿Quién detendrá esta decadencia? No los aficionados, que en general quieren ver ganar a sus equipos y que no se les cargue más peso en sus bolsillos. No los políticos, erráticos y cobardes en su mayor parte, dispuestos a dar pero cobrándose caros los favores; huidizos cuando vienen mal dadas… Ni tampoco los medios de comunicación (en realidad, en esta debacle generalizada no tiene poca parte de culpa un cierto tipo de periodismo que ha devenido indocumentado, pucheril, manipulador y señoritingo; mas esto es harina de otro costal, y otro día lidiaremos con esos dragones de papel maché). Deben ser los propios clubes de fútbol y las asociaciones y federaciones las que den el paso adelante.

¿Entenderá el mundo del fútbol, de una vez por todas, que una salud financiera plena es la primera condición para subsistir y que, por otra parte, es lo único verdaderamente justo y ético, teniendo en cuenta la inestable y dolorosa situación de tantos ciudadanos, que son, en definitiva, el origen y el destino de toda la actividad deportiva?

Jaime Árias

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s