Colchoneros, indios, merengues y vikingos

En este país nuestro siempre hemos sido muy de apodos, ya sea por orgullo o por malicia. Y el fútbol que es la vía de escape nacional por excelencia, casi siempre para bien y a veces desgraciadamente para mal, no podía estar exenta de esta costumbre patria.

El gran difundidor, y a veces urdidor, de estos sobrenombres fue el mítico Matías Prats, que desde Radio Nacional de España llegaba a todos los españoles por aquello de que era el único canal que existía. Así que se pueden imaginar el impacto de sus retransmisiones.

El término “merengue” para referirse al Real Madrid se usó en prensa por primera vez 1913, aunque el Real Madrid no fue del todo blanco o vainilla hasta 1955, siendo Matías quien, en referencia a su camiseta y en honor al goloso postre hecho con clara de huevo batida y azúcar, a veces acompañado de coco o almendras, lo popularizó en sus trepidantes e ingeniosas retransmisiones.

En cuanto a su otra denominación más reconocida, la de vikingos, aparte de su ubicación norteña, se debe a sus chanceros vecinos  del Manzanares que empezaron a denominar así al equipo presidido por Santiago Bernabéu cuando fichó a un gran número de jugadores alemanes y daneses, como Netzer, Breitner, Jensen o Stielike. Aunque no hay que descartar que el malicioso toque cornúpeta contribuyera al éxito del apodo entre los rivales. De todos modos hay quien purifica esta denominación y para llevarla con orgullo la ajusta al titular periodístico que se redactó en honor del insuperado equipo de Di Stéfano, Francisco Gento, Ferenc Puskas,  que cuando levantó su quinta Copa de Europa consecutiva luego tras ganar la final al Eintracht Frankfurt en 1960. Entonces  el Times de Londres publicó que: “El Real Madrid se pasea por Europa como en antaño se paseaban los vikingos, arrasándolo todo a su paso”.

De hecho el apodo rojiblanco de indios parece provenir desde Chamartín, cuando el presidente del Atlético de Madrid Vicente Calderón fichó a jugadores sudamericanos como Ayala, ‘Cacho’ Heredia o ‘Panadero’ Díaz, además de por aquello de asentarse a la ribera del río. Aunque este apelativo sí que triunfó entre las huestes  del Calderón, hasta el punto de que hoy su mascota se llama Indi.

Aunque el sobrenombre más castizo es el de colchonero. La explicación más difundida tiene su origen en la posguerra civil. Los colchones, en muchos casos, estaban cubiertos por una tela con franjas rojas y blancas, de ahí que sus rivales comenzaran a denominarles colchoneros. Pero los aficionados más puristas consideran apócrifa esa leyenda dando una versión histórica y muy verosímil:

En origen el atlético como filial que era del Athletic de Bilbao, vistió de camisa mitad blanca y mitad azul hasta que el 9 de enero de 1910 se estrenó la primera camiseta rojiblanca proveniente de Inglaterra, se dice que del Southampton Football Club. Aunque el apodo de colchonero vendría del terreno actual donde hoy aún se asienta el Vicente Calderón. En el prado, junto a Pirámides se reunían los dedicados al oficio de colchonero que trabajaban por los alrededores (puerta de Toledo, Plaza Mayor, Tirso de Molina…) a fin de airear y tundir la lana de los colchones con sus palos y varas. Abrían los colchones, extraían la lana y con sus varas largas y curvadas la lanzaban al aire y la tundían. Tras el castigo componían el colchón y lo montaban en un carro de vuelta a las casas. Allí es donde trabajaban y parce ser que nunca hubo en ese lugar fábrica de colchones alguna.

Carlos Rodrigo

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