El adiós del fútbol yugoslavo

MIJATOVIC Las Guerras yugoslavas (1991-2001), conocidas comúnmente como Guerras de los Balcanes, fueron un drama humano de proporciones excelsas. Fue el conflicto más sangriento que se produjo en el viejo continente después de la Segunda Guerra Mundial. Supuso la muerte de más 150.000 personas y la pobreza extrema de una región que aún hoy sufre las consecuencias de la barbarie. Pero además significó el fin de lo que fue la República Federal de Yugoslavia ya que se produjo su división en 5 Estados, que serían 6 tras la definitiva separación de serbios y montenegrinos en 2006.

Yugoslavia, potencia deportiva
Yugoslavia fue una auténtica potencia deportiva, también en el fútbol. Aunque el deporte rey en el país balcánico era el baloncesto donde es considerada una de las mejores selecciones de la historia de este deporte con 5 títulos mundiales. ¿Quién no recuerda, por ejemplo, a jugadores de la talla de Drazen Petrovic, Vlade Divac, Dino Radja, Dejan Bodiroga, o Toni Kukoc?

En lo relativo al fútbol, el yugoslavo siempre mantuvo un buen tono. Su selección siempre fue una selección a tener en cuenta. Sin grandes títulos, ya que sólo ganaron los Juegos Olímpicos de 1960, fueron segundos en 2 ocasiones en la Copa de Europa, y en los Mundiales sus mejores participaciones fueron 2 cuartos y 2 quintos puestos, contaron siempre con multitud de jugadores de gran nivel, sobre todo en las décadas de los 80 y 90 del siglo XX.

La selección yugoslava fue un combinado ligado por el destino al fútbol español. Los balcánicos se cruzaron en varias ocasiones en el camino de España hacia la gloria, y esos enfrentamientos siempre estarán en la memoria de unos y otros por diversos motivos.

En la clasificación para el Mundial de 1974 que se celebraría en la Alemania Federal, yugoslavos y españoles empataron a puntos en su grupo. Tras vencer ambos a Grecia en los 2 enfrentamientos, los partidos disputados en Las Palmas y en Zagreb terminaron en empate. Tendrían que disputar un partido definitivo en territorio neutral, en Frankfurt, que finalizó con triunfo eslavo por 1 gol a 0, dejando a los españoles fuera de la cita mundialista.

España le devolvió el revés en la clasificación para el Mundial de 1978 de Argentina. En un histórico encuentro jugado en el “Pequeño Maracaná” de Belgrado, los españoles vencían a los yugoslavos en un auténtico infierno, 0 – 1. Pero el partido se recordará sobre todo por el botellazo que recibió el mítico jugador madridista Juanito cuando era sustituido, tras hacer éste gestos nada agradables a la grada. El partido tuvo que suspenderse durante unos minutos. Tras lo acontecido la prensa española tildó el encuentro como la batalla de Belgrado. España se vengaba así de lo sucedido 4 años antes.

batalla-de-belgradoEl último gran encuentro entre españoles y yugoslavos fue en el Mundial de Italia de 1990. Los balcánicos eliminaban al conjunto dirigido por Luis Suárez en Octavos de Final, 2 – 1. Esa fue también la última participación de Yugoslavia, tal y como se la conocía, en una gran competición. Tras eliminar a España, jugarían los Cuartos ante Argentina. Los albicelestes les eliminaban en la tanda de penaltis acabando con su sueño de lograr algo grande. A pesar de la derrota los yugoslavos dieron una gran imagen de la mano de una generación de jugadores que se había fraguado años atrás. Jugadores como Spasic, Robert Prosineki, Pancev, Alen Boksic, Dejan Savicevic o Mihajlovic, a los que se añadieron los integrantes de la selección juvenil que se hizo con el Campeonato Mundial Sub-20 tres años atrás.

El fútbol yugoslavo había avisado al mundo en 1987, cuando otra hornada de grandes jugadores plavis lograron la victoria en el Mundial sub-20 disputado en Chile. Jugadores como Mijatovic, Jarni, Boban, Dejan Stankovic, Jokanovic, Djukic, etc. demostraron el gran nivel que poseía el fútbol yugoslavo y que se confirmó en Italia 90.

El gran ciclo del fútbol yugoslavo se cerró en 1991, cuando el Estrella Roja de Belgrado compuesto en su mayoría por muchos de los jugadores antes mencionados ganó la Copa de Europa. Tras aquel hito el Estrella Roja se desintegró. Cada jugador marchó a clubes distintos de las principales Ligas europeas, a la par que Yugoslavia se desquebrajaba como nación.

El fútbol yugoslavo llega a la cima: El gran Estrella Roja de Belgrado
A nivel de clubes, la Liga Yugoslava fue una liga potente, con clubes de gran nivel como el Hajduk Split, el Dinamo de Zagreb, el Partizán de Belgrado y sobre todo el Estrella Roja. Ese potencial se incrementó sobre todo a finales de los 80 y principios de los 90 del pasado siglo. Fue precisamente en 1991, cuando el fútbol yugoslavo alcanzaba su zenit. El Estrella Roja de Belgrado se alzaba con la Copa de Europa en 1991 venciendo en los penaltis al Olympique de Marsella en el estadio San Nicola de Bari. Fue, sin duda, el momento más importante del fútbol balcánico en su historia. En aquel genial conjunto dirigido por Ljupko Petrovic estaban jugadores de la talla de Jugovic, Mihajlovic, Savicevic, Prosineki o Pancev. El conjunto belgradense ese mismo año lograría la Copa Intercontinental derrotando al Colo-Colo chileno.

El triunfo europeo situó los focos del fútbol mundial sobre Belgrado. Los principales clubes del Viejo continente iniciaban una batalla por hacerse con los servicios de los jugadores que habían logrado tal proeza. El Estrella Roja perdió a sus principales jugadores. Nunca más un club balcánico llegó tan alto en Europa.

La partición del país terminaba con una liga muy competitiva y el nivel de los clubes de la ex-Yugoslavia descendió de manera brutal. Actualmente son ligas de escasa calidad y competitividad y esto les influye también a nivel continental. Los equipos balcánicos apenas tienen recorrido en las competiciones del viejo continente.

Grandes figuras del fútbol yugoslavo
Yugoslavia empieza a sonar en el mundo del fútbol a través de sus entrenadores. La primera gran figura del fútbol yugoslavo fue Vujadin Boskov, que ha fallecido el pasado año 2014. El que fuera entrenador del Real Madrid entre 1979 y 1982, comenzó en esto del fútbol como jugador en equipos como la Vojvodina, la Sampdoria y el Young Boys suizo. Pero fue como entrenador cuando marcó un estilo. Tuvo una dilatada carrera y destacó sobre todo porque guió al conjunto blanco a la final de la Copa de Europa que los merengues perdieron en París frente al Liverpool en 1991. Lo hacía después de quince años en los que los madridistas no alcanzaban la final de la máxima competición continental. Marcó una forma de entender el fútbol sencilla pero práctica. También dirigió a la Sampdoria italiana llevándola a lo más alto del fútbol italiano y consiguiendo una Recopa para los genoveses.

Milan Miljanic fue otro gran entrenador yugoslavo. Entrenó al Estrella Roja, pero se hizo mundialmente conocido al dirigir al Real Madrid con el que ganaría 2 títulos de Liga a principios de la década de los 70.

Para finalizar el recorrido de los entrenadores de aquel país merece una mención Radomir Antic que entrenó a Real Madrid y Atlético en la década de los 90 y firmó aquel gran doblete Atlético en 1996, en el que tuvo una especial participación otro ex-yugoslavo, el serbio Milinko Pantic.

El primer gran futbolista yugoslavo reconocido como tal por el universo del balompié fue Dragan Dzajic, actual presidente del club más laureado de Yugoslavia, el Estrella Roja de Belgrado. Fue un excelente futbolista serbio que fue reconocido en 1968 con el balón de bronce como tercer mejor futbolista del mundo.

Pero la etapa más fructífera para el fútbol plavi fueron los últimos 20 años del siglo XX. En las décadas de los 80 y los 90 florecieron multitud de buenos jugadores yugoslavos. Vamos a hacer un repaso por los más destacados:

El croata Robert Prosinecki empezó a destacar en aquel gran Estrella Roja de Belgrado que levantaba el máximo entorchado europeo en 1991. Ese año el Real Madrid lo ficha de la mano de su entrenador Radomir Antic. Sus múltiples lesiones impiden que triunfe en el club blanco. Luego jugaría en el Real Oviedo, el Barcelona y el Sevilla.

Darko Pancev fue un futbolista macedonio que obtuvo la Bota de oro, como máximo goleador europeo precisamente en la temporada en la que su equipo, el Estrella Roja, ganó la Copa de Europa. Además ese año recibe el Balón de Plata como segundo mejor jugador del Mundo. Compartió reconocimiento con su compatriota Dejan Savicevic. Al igual que Prosinecki, integró aquella selección que alcanzó los Cuartos del Mundial de Italia´90. Tras ganar la Copa de Europa firmó por el Inter de Milán, sin embargo no logró triunfar tras abandonar Belgrado.

El montenegrino Dejan Savicevic, destacó también en el Mundial de Italia y en el Estrella Roja campeón de Europa, lo que le valió el Balón de Plata. Tras aquel triunfo fue fichado por el todopoderoso Milán de Fabio Capello. A diferencia de Pancev, Savicevic triunfó en Italia. Memorable, por ejemplo, fue su participación en la final de la Champions de 1994 que el Milán le ganó al Barcelona por 4-0 en Atenas. Llegó a jugar el Mundial de 1998 con la selección de Serbia y Montenegro.

Alen Boksic fue un delantero croata que fichó en 1991 por el Olympique de Marsella francés procedente del Hajduk Split. Será pieza fundamental en la victoria del equipo marsellés en la Copa de Europa de 1993. Pero fue en Italia donde se convirtió en uno de los mejores delanteros del Mundo. Primero en el Lazio y después en la Juventus. Con Croacia disputó la Eurocopa de Inglaterra de 1996 y el Mundial de Corea y Japón de 2002.

Davor Suker tras ir convocado al Mundial de Italia, aunque no disputaría ningún partido, ficharía por el Sevilla en 1992. Su progresión meteórica le lleva a fichar por el Real Madrid donde ganaría la Copa de Europa en 1998. Ese mismo año llevó a Croacia a conseguir su mejor resultado hasta el momento, el Tercer puesto en el Mundial de Francia.

Sinisa Mihajlovic también formó parte de aquella irrepetible generación que llevó al Estrella Roja a alcanzar su mayor logro. Tras aquello triunfaría en el fútbol italiano en equipos como la Roma, la Sampdoria, el Lazio y el Inter de Milán. Será recordado siempre por su gran pegada a balón parado, mostrando una potencia extraordinaria en sus lanzamientos. A pesar de nacer en Croacia, tras la desintegración de Yugoslavia eligió jugar con Serbia.

Vladimir Jugovic también logró la Copa de Europa con el Estrella Roja y posteriormente volvería a ganar el máximo título europeo, esta vez con la Juventus. Antes había triunfado en la Sampdoria. Llegó a jugar con el Atlético de Madrid una temporada.

Predrag Mijatovic fue quizá la última gran estrella del fútbol yugoslavo. El montenegrino triunfó en el Partizán de Belgrado para posteriormente fichar por el Valencia donde hizo tres geniales temporadas. Fichó por el Real Madrid en 1996 y fue el artífice de la consecución de la ansiada Séptima Copa de Europa del club blanco, merced a un gol suyo en la gran final frente a la Juventus de Turín en el Amsterdam Arena.

La herencia del fútbol yugoslavo
La herencia del fútbol yugoslavo la recogieron diversos países cuyas selecciones, clubes y ligas tienen un nivel modesto. Sólo Croacia ha dado muestras de cierto nivel logrando, por ejemplo, cuajar una participación brillante en el Mundial de Francia de 1998 finalizando en tercera posición.

El fútbol croata es quizá en la actualidad el más potente de la antigua Yugoslavia. Jugadores como Iván Rakitic, Luka Modric, Dario Srna, Mateo Kovacic o Mario Mandjukic generan grandes esperanzas entre la afición arlequinada.

Serbia, no ha cuajado participaciones destacables, a pesar de que a priori era quien más jugadores aportaba a la extinta selección yugoslava. Tras la retirada de jugadores como Mijatovic, Mihajlovic o Savicevic, el fútbol serbio quedó prácticamente huérfano, salvo por la aparición de algún jugador destacado como Nemanja Vidic, Branislav Ivanovic, Savo Milosevic o Dejan Stankovic.

Eslovenia, ha conseguido clasificar a su selección a dos mundiales desde 1991, el de 2002 en Corea y Japón y en 2010 en Sudáfrica, y a 1 Eurocopa, la celebrada en Bélgica y Holanda en 2000. El jugador más destacado de los eslovenos durante estas dos décadas fue, sin duda, Zlatko Zahovic, que fuera jugador del Valencia durante una temporada.

Bosnia y Herzegovina obró un milagro al clasificarse por primera vez para una gran competición al hacerlo para el Mundial de Brasil 2014. A pesar de no tener una selección potente, en estos años, Bosnia ha tenido jugadores de renombre y jugando en los mejores clubes del mundo. Por ejemplo el ex-jugador del Bayern Hasan Salihamidzic, o Elvir Baljic que ficharía por el Real Madrid en 1999. Actualmente su jugador más destacado es el genial delantero del Manchester City Edin Dzeko, referencia del fútbol bosnio.

Macedonia no se ha clasificado nunca para una gran competición. Y es que su fútbol es uno de los más débiles de Europa. Son pocas las referencias futbolísticas de la República ex yugoslava, entre ellas hay un jugador que destaca sobre el resto, el magnífico Goran Pandev que militó en diferentes equipos del Calcio italiano y que destacó principalmente en el Inter de Milán y el Nápoles. Actualmente juega en el Galatasaray turco. Macedonio era también el gran Darko Pancev aunque apenas disputó 8 encuentros con esta joven selección.

Montenegro participa de manera independiente desde 2007, 1 año antes dicho país se separa de Serbia definitivamente. Hasta ese año habían competido juntos. Nace así una nueva selección en Europa, la más joven en la actualidad. Montenegrino de nacimiento fue el gran Predrag Mijatovic, pero se retiró mucho antes de que esta selección comenzara a competir por separado. Es una selección en franca progresión. Aunque no ha disputado ninguna gran competición, estuvo a punto de clasificarse para la Eurocopa de 2012, dando la sorpresa. Finalmente no lo logró. La gran estrella del fútbol montenegrino es Mirko Vucinic que actualmente juega en los Emiratos árabes, pero que en su día jugó en la Roma y sobre todo en la Juventus de Turín con la que lograría 3 Ligas italianas.En este momento Stevan Jovetic es la gran esperanza de los “valientes halcones”.

Yugoslavia, un fútbol para la historia
En ocasiones me imagino qué selección habría tenido Yugoslavia de no producirse su desintegración. La Guerra destrozó todo, acabó con los sueños de millones de ciudadanos, empobreció una región históricamente potente,marcó la vida de muchas generaciones de personas.

Obviamente el deporte no iba a salvarse de dicha decadencia. El fútbol balcánico aún no se ha recuperado, y por supuesto por separado es más complicado que vuelvan a repetirse generaciones como la de aquel Estrella Roja.

La gran tradición futbolística que existe en aquella región hace soñar con la llegada de tiempos mejores.Yugoslavia no volverá a existir pero la marca que su fútbol dejó en la historia de este deporte siempre quedará para el recuerdo.

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