Los “espantaos” del Barça (2ª Parte)

Con el fin de la Guerra Civil y la reanudación de las competiciones deportivas, daría comienzo un largo período de más de tres décadas de calma en lo que se refiere al vestuario del equipo azulgrana. Si bien la llegada de Johan Cruyff, en 1973, iba a suponer un importante revulsivo para un Barcelona que llevaba casi quince años sin ganar una liga, su personalidad conflictiva no tardaría en despertar los viejos fantasmas de tiempos pasados.

El affaire Luis Suárez, al final de la temporada 1960-61, no puede considerarse como una espantada por parte del jugador, pues fue un traspaso de mutuo acuerdo con la directiva barcelonista, que obtuvo un suculento beneficio económico con la venta del futbolista. En el terreno deportivo, en cambio, el tiempo iba a demostrar que no se trató de una buena operación: durante más de una década, el Barcelona no conquistará un sólo título de liga, mientras que el Inter de Milan, nuevo club del gallego, se haría en poco tiempo con dos Copas de Europa y dos Intercontinentales. Además, su último partido con la camiseta azulgrana habría de ser el de la desafortunada final de Berna, ante el Benfica, la cual Suárez jugó con bastantes reservas, para llegar en las mejores condiciones a las pruebas médicas a las que al día siguiente tendría que someterse con el equipo milanés. En cualquier caso, y como se ha señalado antes, no hay que olvidar que la propia entidad barcelonista fue la principal interesada en traspasar al jugador, mirando más el aspecto económico que el deportivo, y más teniendo en cuenta que no se hizo ningún esfuerzo por contratar a otro jugador de similar categoría que reemplazara la marcha de Luis Suárez… ni la de Kubala, el gran ídolo de la década anterior y que también había disputado su último partido oficial con el Barça en la mencionada final de la Copa de Europa.

Johan Cruyff

A comienzos de la década de 1970, con un Pelé que vivía ya sus últimos años dentro del fútbol de competición, una nueva estrella iba a surgir de los Países Bajos para revolucionar el panorama balompédico internacional. Formado en las categorías inferiores del Ajax de Amsterdam, todavía no había cumplido la mayoría de edad cuando dio el salto al primer equipo y pronto se convirtió en el ídolo de la afición. Este Ajax, formado por un montón de jóvenes promesas, iba a disputar su primera final de Copa de Europa en 1969, en el Estadio Santiago Bernabéu, ante el AC. Milan, con victoria de éstos últimos, más curtidos en ese momento, por un contundente 4-1. Sin embargo, tan sólo dos años después y bajo la batuta de Rinus Michels, los holandeses conquistarían el primero de los tres títulos consecutivos que ganarían dentro de la máxima competición europea.

Con la marcha de Michels al FC. Barcelona, Cruyff perderá gran parte de la influencia que tenía dentro del vestuario de su equipo. “El Flaco”, tan buen futbolista como poco solidario con sus compañeros, no acepta perder la capitanía del Ajax en beneficio de Keizer, por lo que insta a su suegro y representante, Cos Coster, a acelerar su pase al FC. Barcelona, que ya había mostrado su interés por él.

En un mismo día, la dirección del Barça se encuentra con el “sí” del holandés y de Gerd Müller, delantero del Bayern de Munich y máximo goleador del último Mundial, que había tenido lugar en México en 1970. Los catalanes se deciden por Cruyff, que para jugar en la liga española deberá renunciar a su tradicional número “14” a la espalda, para lucir el “9”. A partir de este momento, la historia del Barcelona va a segur un nuevo rumbo.

Johan Cruyff con el "9" a la espalda

Johan Cruyff con el “9” a la espalda

La primera temporada del “Flaco” dentro del club barcelonista será impecable. Desde los mejores tiempos de Kubala, el equipo no había conocido un fenómeno semejante. Al final de esta campaña de 1973-74, el Barcelona vuelve a conquistar un campeonato de liga que se le venía resistiendo desde 1960, con histórica victoria por 0-5 en el Bernabéu incluída. Además, la buena sociedad que dentro del campo había llegado a formar con Hugo Sotil no pasaría desapercibida al aficionado, que ya soñaba con un aluvión de títulos para los años venideros.

Sin embargo, ni llegarán los títulos ni volverá a repetirse el tándem Cruyff – Sotil, salvo en muy contadas ocasiones. Para la temporada 1974-75, el holandés consigue que el Barcelona fiche a su “mano derecha” en el Ajax y la selección holandesa, el otro Johan, Neeskens. El entrenador azulgrana, Rinus Michels, que ya había contado con ambos jugadores en su etapa de técnico del Ajax y de seleccionador holandés con gran éxito, vio con buenos ojos la operación, en la cual quedaba gravemente perjudicado el internacional peruano “Cholo” Sotil, cuya plaza de extranjero en el equipo titular pasará a ocuparla el recién llegado. Al final de esta campaña, ningún título, a pesar de llegar a semifinales de Copa de Europa, donde iba a ser eliminado por el Leeds United.

La de 1975-76 va a ser la temporada más conflictiva de Cruyff dentro del club blaugrana. Michels ha dejado de ser entrenador del equipo, y su cargo lo ocupa ahora el alemán Weissweiller. La falta de sintonía entre el nuevo técnico y el crack holandés es evidente desde el primer momento. Tal es así que el jugador dejará de asistir a los entrenamientos aduciendo algún tipo de molestia o lesión, y llegará a ser apartado de las convocatorias en numerosos encuentros. La afición pronto se pondrá del lado de su ídolo y en el Nou Camp no tardarán en aparecer pancartas del estilo de “Cruyff sí, Weissweiller no”. Finalmente, se acabará imponiendo el criterio del jugador y el técnico será destituído, volviendo a ocupar su plaza Rinus Michels, casi al final del campeonato. Reunido de nuevo el clan holandés, parece que la calma vuelve de momento al vestuario aunque, nuevamente, la campaña se cierra con sequía de títulos, como sucederá también en la siguiente

La última temporada de Cruyff en el Barça será la de 1977-78. Después de meses de negociaciones para que el jugador renueve su contrato, al final éste declinará continuar en el club. Al menos, al final de esta campaña los azulgranas se alzarán con la Copa del Rey, tras imponerse en la final a Las Palmas, en el Estadio Santiago Bernabéu.

Diego Armando Maradona

Desde muy temprana edad, Maradona demostró unas dotes que ya hacían presagiar que acabaría convirtiéndose en toda una estrella del panorama futbolístico internacional. Apartado en el último momento de la lista de convocados de su selección para disputar la fase final del Campeonato del Mundo de Argentina’78, debido a su juventud, su gran explosión como jugador y goleador se produciría el Mundial Sub 20, que tendría lugar una año después.

En 1980, el interés del FC. Barcelona por el nuevo astro argentino se convirtirá en un secreto a voces. La endiablada habilidad y técnica de que hacía gala el joven delantero traspasan fronteras y ya está desbancando a Mario Kempes del puesto de máximo ídolo de la afición de su país.

Nada más terminar el Mundial de España’82, la directiva azulgrana consigue llegar a un acuerdo con el club propietario del jugador, Argentinos Juniors, con lo cual Maradona se convertirá en el fichaje del año. La llegada del “Pelusa” precipita la salida del equipo de otro gran jugador, el danés Alan Simonsen, pero la oportunidad de poder contar con el que ya es el mejor delantero del mundo no es algo que se pueda desaprovechar.

Maradona en su etapa barcelonista

Maradona en su etapa barcelonista

Maradona debuta oficialmente con la camiseta del Barcelona el 4 de Septiembre de 1982, ante el Valencia y, aunque los catalanes pierden el encuentro por 2-1, el argentino ya logra marcar con su nuevo equipo. Las espectativas del club con su nueva estrella son muy grandes. Sin embargo, tan sólo tres meses después, en Diciembre, se le detecta una hepatitis que le mantendrá alejado de los terrenos de juego durante tres meses, suficientes para que los catalanes pierdan sus opciones de conseguir el campeonato de liga y queden eliminados de la Recopa. De todas formas, al final de la temporada y ante el Real Madrid en ambas ocasiones, los barcelonistas lograrán conquistar los títulos de Copa del Rey y Copa de la Liga.

La temporada 1983-84 tampoco será muy afortunada para el internacional argentino pues, prácticamente recién comenzado el nuevo campeonato liguero, una grave lesión ocasionada por una durísima entrada del defensa bilbaíno Andoni Goicoechea, volverá a dejarlo en el dique seco durante otros tres meses y medio. La historia se repetía y el club catalán volvía a perder muchas opciones de conquistar una liga que, con esta, tardaba ya diez años en llegar. En cualquier caso, el Barcelona volverá a llegar a la final de esta edición de la Copa del Rey, precisamente ante el Athletic de Bilbao. El partido, precedido de una gran polémica, acaba con victoria por la mínima de los “leones” y lo peor vendrá cuando el árbitro señale el final del encuentro y jugadores de ambos equipos, entre ellos Maradona, se enzarcen en una verdadera batalla campal.

A consecuencia de los hechos acaecidos en dicha final, diversos jugadores sufrieron duras sanciones por parte de la Federación Española de Fútbol. En concreto, al astro argentino se le impedía participar en cualquier competición española durante un período de tres meses, lo cual significaba permanecer otra vez alejado de los campos de fútbol hasta el mes de Diciembre. El sentimiento de injusticia ante tal sanción y el trato que venía recibiendo de los árbitros, así como el verse poco respaldado por la directiva azulgrana ante la Federación, precipitan los deseos del jugador de abandonar el club y marcharse a jugar fuera de España, por lo que el entonces presidente, José Luis Núñez, que ya hacía tiempo venía criticando al delantero por su vida nocturna, no tardará en aceptar una oferta del Nápoles, club en el que será presentado a principios de ese mismo verano de 1984.

Bernd Schuster

En la segunda mitad de la década de 1970, cuando algunas de las que han sido las grandes estrellas del fútbol de país, como Beckenbauer o Gerd Müller, están viviendo el ocaso de sus carreras, un jovencísimo Bernd Schuster se convierte en una de las grandes promesas del panorama balompédico alemán.

Integrante de la plantilla del Augsburgo, cuenta con 18 años cuando el Bayern Munich muestra su interés en ficharlo, aunque finalmente el trato no llegará a cerrarse por considerar los muniqueses demasiado caro el precio a pagar por el jugador. Poco después, y tras una dura pugna con el Borussia Monchengladbach, será el Colonia quien se haga con sus servicios. Rápidamente entrará formar parte del equipo titular y, bajo la protección de su entrenador Hennes Weissweiler (aquel que poco antes había sido destituído de su puesto en el FC. Barcelona por desavenencias con Johan Cruyff), iniciará una brillante carrera que le llevará a debutar con su selección en un corto período de tiempo.

En 1980 disputa y conquista con Alemania la Eurocopa de Naciones, que se celebra en Italia, convirtiéndose en el jugador revelación del campeonato. A finales de este mismo verano, el Barcelona cierra su fichaje y, a partir de este momento, pasará a ser una de las piezas claves del equipo. En su primera temporada como jugador azulgrana, el club cosecha un nuevo título de campeón de la Copa del Rey. Sin embargo, a finales de 1981, una grave lesión ocasionada por el bilbaíno Andoni Goicoechea (sí, el mismo que dos años después y con una entrada casi idéntica dejará en el dique seco a Maradona) lo mantendrá alejado de los terrenos de juego por el resto de la campaña, impidiéndole participar en la consecución de la segunda Recopa que habría de llegar a las vitrinas barcelonistas unos meses después.

Schuster en un partido con el Barça

Schuster en un partido con el Barça

Su carácter, cada vez más conflictivo, le llevará a renunciar a volver a jugar con su selección con tan sólo 23 años. En lo que al Barcelona se refiere, los problemas empezaran a adoptar tintes cada vez más oscuros con la llegada del técnico británico Terry Venables, en la temporada 1984-85, y con el que el alemán nunca llegará a entenderse. En Mayo de 1986, los azulgranas llegan a la final de la Copa de Europa, que tiene lugar en el sevillano Estadio Sánchez Pizjuán, ante el Steaua de Bucarest. En el minuto 83 del partido, Schuster es sustituído y, directamente, abandona el recinto y en la calle coge un taxi para que le lleve al aeropuerto y tomar el primer vuelo a Barcelona. El equipo terminará perdiendo aquella final en los penalties pero, de haberla ganado, Schuster no habría estado con sus compañeros para celebrarlo. Aquella noche se había enfundado por última vez la camiseta del club catalán. La siguiente temporada la pasaría en blanco y, para la de 1987-88 firmaría con el Real Madrid.

En la temporada 1988-89 se produce el regreso de Johan Cruyff al Nou Camp, en esta ocasión como entrenador. En su nuevo puesto, logrará dar forma a un equipo de ensueño que en muy pocos años acaparará un buen número de trofeos, entre ligas, copas, la tercera Recopa y la ansiada Copa de Europa. Sin embargo, el propio holandés acabará destruyendo esta gran plantilla que él mismo había creado, y de nuevo surgirán más casos de espantadas en el vestuario barcelonés.

Emiliano Negrillo Jr.

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