La maldición española de Mark Schwarzer

1227944-26044962-640-360A sus 42 años, los posibles instantes en los que colgará los guantes ocupan más espacio en su mente que esos sueños de juventud levantando títulos. Han pasado más de dos décadas desde que desembarcara en Inglaterra de la mano del modesto Bradford City que, por entonces, militaba en la First Division, por ello el nombre de Mark Schwarzer es más que conocido para cualquier aficionado británico y/o de la Premier League. Lo curioso del caso del portero australiano no es que siga en activo con su edad, sino que se ha quedado a las puertas de haber conquistado varios títulos y, en casi todas las ocasiones, la culpa la tuvo un equipo español.
Schwarzer nació en Australia y fue allí donde dio sus primeros pasos como profesional. Sin embargo, el hecho de que sus padres emigraran a Alemania le hizo tener un perfecto dominio del idioma germano, un paso clave para que diera el salto a Europa de la mano de clubes como el Dynamo de Dresden o el Kaiserslautern. En un país de tanta tradición de porteros como el teutón, Schwarzer acabó de formarse como futbolista, aunque apenas disputó seis partidos en tres años. Si quería disfrutar de minutos tenía que buscar un cambio de aires.

Fue entonces cuando el australiano relanzó su carrera. Tras su paso ya comentado por el Bradford, el Middlesbrough no dudó en incorporarle a sus filas, aunque en un primer momento la titularidad fue exclusividad de Gary Walsh, quien encabezaba un equipo que, a pesar de contar con jugadores de la talla de Ravanelli o Juninho, se despidió del glamour de la Premier League. Lo que fue un drama para el club del Riverside, el descenso de categoría, acabó siendo el golpe de suerte que necesitaba nuestro protagonista. En la segunda categoría disputó 34 encuentros, ayudando al Boro a regresar a la Premier. Desde entonces, casi nadie le movió de la portería, incluyendo la temporada 2005-2006, en la que el equipo británico estuvo a punto de hacer historia en Europa. Tras dos remontadas épicas ante el Basilea y el Steaua, el Middlesbrough se plantó en la final de la Copa de la UEFA, pero el Sevilla acabó por poner fin a su sueño. Mark Schwarzer se quedaba con la miel en los labios.

A pesar de ese sinsabor, su idilio con el Boro continuó hasta el verano de 2008, cuando aceptó la oferta del Fulham para defender el marco de Craven Cottage. Allí sí que no hubo dudas y, desde el primer momento, el australiano fue titular indiscutible. Pasaban los años y, lejos de perder agilidad, Schwarzer se consolidaba como uno de los mejores porteros de las Islas. Su trabajo tuvo otra recompensa en forma de final, tras dejar por el camino a equipos de tanta tradición como la Juventus (7-1 en el global de la eliminatoria) y al Hamburgo. Sin embargo, otra vez la fortuna iba a dar la espalda a Mark, quizás esta vez de una forma más cruel. El Atlético se adelantaba en el minuto 32 con un gol de Forlán, pero Bobby Zamora, cinco minutos después, firmó un empate que llevaba la final a la prórroga. Los minutos pasaban y los seguidores cottagers soñaban con una tanda de penaltis en la que Schwarzer fuera el héroe. El sueño acabó en pesadilla cuando de nuevo Forlán metía el 2-1 definitivo en el 116.

Con su reputación por las nubes y el Fulham en busca de una revolución que diera un salto de calidad con la llegada del holandés Stekelenburg, Schwarzer optó por no moverse de Londres para ser el suplente de Petr Cech en el Chelsea. Mourinho valoraba notablemente su experiencia, a pesar de que en octubre de ese año iba a cumplir 41 años. La Capital One Cup y, tal vez, la FA Cup iban a ser sus competiciones, pero un giro inesperado en forma de lesión de Cech le dio la titularidad en el tramo decisivo del curso. El Chelsea se plantó en semifinales de la Champions y a los ‘blues’ y en especial a Schwarzer se les presentaba una buena ocasión para engordar su palmarés. El sorteo les evitó medirse a los dos grandes favoritos, Bayern y Real Madrid, pero el Atlético de Madrid acabó siendo un hueso demasiado duro de roer. Tras el 0-0 del Calderón, Fernando Torres ponía Stamford Bridge patas arriba con el 1-0. La final contra el Real Madrid estaba a la vuelta de la esquina, pero la maldición española de Schwarzer volvió a cumplirse y Adrián, Diego Costa y Arda Turan dejaron en la cuneta con sus goles al Chelsea.

 

Una vez más, el sueño se había esfumado. Otra vez, el Atlético de Madrid y, de nuevo, un equipo español. Ese golpe no hizo desistir a Schwarzer que este año siguió en el Chelsea a pesar del regreso de Thibaut Courtois. Su salida como cedido al Leicester hace que, casi con toda seguridad, el australiano sople 43 velas de su cumpleaños con su palmarés vacío. Ni siquiera su selección, en la que jugó 109 partidos le sirvió para sacarse la espina, ya que en 2011 acabó cayendo en la final de la Copa de Asia ante Japón. Eso sí, para su consuelo en 2009 su país natal le concedió la medalla al orden. Una clara historia de lo que pudo ser y no fue.

@FranciscoQuiros

 

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