Los extranjeros se hacen dueños de los clubes españoles.

escudo-del-club-atletico-de-madrid-deportes-escudos-de-futbol-pintado-por-danielsam-9724453Hace pocos días, el Atlético de Madrid aprobó una ampliación de capital para dar entrada al chino Wang Jianlin como nuevo socio, con un 20% de las acciones. Aportará 20 millones de € para “favorecer el crecimiento” (fichajes, finalización de la construcción del nuevo campo, expansión comercial al mercado asiático…).

El Valencia, desde esta temporada, es propiedad de Peter Lim, de Singapur. El Málaga está en manos del jeque Al-Thani. Aún recordamos los casos del Racing de Santander, con aquella operación fallida (no sé si llamarla estafa, pero se le parece bastante) de venta del club a Ahsan Alí Syed (que posteriormente, no puso un euro). Por no hablar de aquel timo al Getafe, con el intento de venta del club a unos supuestos jeques árabes que no eran tales.

Desde ciertos ámbitos periodísticos se celebran estas operaciones con el argumento de que posibilita el crecimiento de esos clubes y su expansión como marca por nuevos mercados en el extranjero. Para mí, en cambio, son la expresión del más absoluto de los fracasos de la clase dirigente en muchos equipos españoles. ¿Solo los extranjeros son capaces de dirigir en el futbol de manera rentable?

Los casos del Atlético y del Valencia son especialmente sangrantes. Equipos grandes y con un amplio seguimiento (estadios con aforo superior a 50.000 espectadores) pero que han tenido que recurrir al capital extranjero, no ya para competir por títulos, sino para evitar desaparecer, agobiados por los cientos de millones de euros que adeudaban.

¿Qué futuro espera a esos clubes? En el caso del Valencia siento verdadera curiosidad por ver lo que ocurrirá cuando a su dueño, el señor Lim, se le presente un conflicto de intereses. “Casualmente”, es copropietario (junto con Jorge Mendes, entre otros) de un fondo de inversión que posee los derechos de muchos futbolistas. El tener ahora la propiedad de un club que aspira a ingresar en el máximo escalafón futbolístico (ese que ahora ocupan Real Madrid, Barcelona, Bayern, Chelsea, Manchester United , Manchester City, y quizás, Paris Saint Germain) le convierte en juez y parte a la hora de determinar la composición de la plantilla. Llegará, sin lugar a dudas, algún momento en el que se plantee un conflicto entre los intereses del Valencia y los del fondo de inversión. Y que nadie tenga dudas de que el señor Lim tomará la decisión pensando, prioritariamente, en sus propios intereses, aunque eso supongo ir contra los del Valencia. Al tiempo.

Con respecto al Atlético de Madrid, el tándem Gil-Cerezo ha buscado la inyección de fondos en la sociedad sin perder el control ejecutivo. En términos coloquiales, diríamos que necesitaban un “paganini” que pusiera el dinero que necesitan para poder crecer y seguir compitiendo al más alto nivel, y lo han encontrado en el señor Wang Jianlin. Llevo muchos años viviendo en el extranjero. He visitado unos cuantos países, y en todos me he encontrado con chinos. Son trabajadores, inteligentes, y actúan pensando en el largo plazo (algo que en el fútbol español es ciencia-ficción). Mi apuesta es que dentro de un tiempo el señor Wang Jianlin acabará haciéndose con el 100% del control del club colchonero, dejando en un segundo plano al dúo Gil-Cerezo (si es que no ha ocurrido ya).

Frente a estos modelos de gestión se contrapone el ejemplo del Bayern de Munich. Un club con sus recursos económicos bien gestionados, que incluye entre sus accionistas a empresas tan importantes como Adidas, Allianz o Audi. Que no se endeuda para crecer. Al contrario, han conseguido pagar su estadio (el Allianz Arena) con 16 años de antelación sobre la fecha prevista. Que cuenta con buenos profesionales, y sobre todo, con estabilidad. Y que toma las decisiones para ser más competitivos en el futuro cuando las cosas van bien, no cuando tienen el agua al cuello (hablaré del Bayern con más profundidad en otro post).

Ya veremos con el tiempo la evolución que tienen Atlético y Valencia, tanto en la esfera deportiva como en la conexión con sus aficiones, que darán todo por bueno mientras la pelota entre. Cuando eso no ocurra aflorarán las consecuencias de dejar la propiedad de un equipo en manos de personas que no tienen ningún vínculo histórico ni emocional con dicha institución.

@jbasagoiti

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